Sin Temor… Ni Favor…
Transmutar Plomo en Oro
Luis H. Arthur S.
“Un gigante del pensamiento universal, Aristóteles,
con su clásica sabiduría, llegó a sentenciar que: “Somos lo que hacemos cada
día”. Y también el Evangelio dice “que por sus
obras los conoceréis”, y tenemos 8 años viendo, comprobando, conociendo. Un buen comienzo hubiese sido que pidiera
perdón, pues dio la impresión como si
acabara de venir de visita o que las alturas lo marearon y no le han permitido
aquilatar la realidad que vivimos, y dice: “Los
capos de la droga y del crimen, pues, que escuchen bien, porque aquí, en la República
Dominicana ¡no pasarán!”
Palabras bonitas para ser escuchadas
por los que apresuradamente llegaron y más apresuradamente se fueron, quienes
también tienen grandes problemas en sus países, pues los capos que aquí hacen
su agosto con toda impunidad y protección, se habrán reído hasta con la muela
de atrás.
Pidió a Dios: “que no sólo le brinde la sabiduría de Salomón, sino la
valentía de David y la paciencia de Job, para conducir a nuestro país por
senderos de libertad, progreso y justicia social”, y ojalá la consiga y
sea el actor que dice ser dejando atrás al imitador que se ha ganado al pueblo
sólo pretendiendo y arrepentirse por tantas “indelicadezas” y malos ejemplos, y
buscarse funcionarios probos, no los que tiene, y menos los chaqueteros que se
ha allegado con prebenda y posiciones; para así
justificar que la Democracia es un buen sistema para la felicidad y progreso
del pueblo, y no una forma distorsionada, como en Dialogo en el Infierno entre Makiavelo y Montesquieu. No una manipulada ficción que disfrazada
dilapida, mientras mantiene una supuesta libertad de opinión y tránsito para un
grupo selecto, sino para todos con plenitud.
Mañana voy a reproducir un correo
recibido de una joven de pueblo, para que vean cómo se vive en este gobiernazo, cómo es que “e´pa’lante
que vamos”, cómo la sociedad, esa que le vendió su voto para comer, sufre en su
vida diaria, y tiene que vivir como en la selva, cuidándose de todo y de todos,
muy especialmente de la supuesta autoridad.
Viviendo al día, sin saber que le espera, y sin ver un porvenir claro
que les permita soñar, progresar y dormir tranquilamente.
Es un correo conmovedor respuesta a
uno de mis artículos.
S. Domingo,