Sin Temor… Ni Favor…
Superdotados II
Luis H. Arthur S.
La Organización
Mundial de la Salud (OMS) define a una persona superdotada como "aquella
que cuenta con un coeficiente intelectual superior a 130". Una
circunstancia que apenas se da en el 2% de la población y cuya detección a
menudo resulta complicada. La China, con sus 1,300 millones de
habitantes tiene entre 26 y 65 millones de superdotados, lo cual sobrepasa a
los de EE.UU. y de la Unión Europea.
Ellos le están dando adecuada atención y educación, por lo que a no
dudar, ese país, que hoy admiramos por
su despertar y empuje incontenible, parece que va a regir el mundo futuro.
El
nuestro, aun con el gobierno del que hablaba bonito, no apuesta a la educación,
que indudablemente es la base del desarrollo sostenido, y menos a tener
talentos nacionales, que no sean buenos jugadores de pelotas, que se distinguen
de la media y los clubes interesados los contratan, los entrenan para que sean
estrellas fulgurantes, superdotados del beisbol. La pena es que no les dén
una educación integral.
Todo
país necesita científicos, que investiguen, desarrollen y mejoren productos,
creen y adapten tecnologías, para caminar seguros en el desarrollo nacional,
para cambiar este pesimismo nuestro de que ningún nativo sabe nada y que hay
que buscar extranjeros, que muchas veces saben menos y que definitivamente no
tiene amor ni mayor aprecio por este país.
La
raza humana se ha impuesto en el mundo en la era actual por su cerebro, porque
puede pensar, asociar ideas, buscar cooperación, desarrollar técnicas, entender
procesos y mejorarlos, por eso es que se necesita ponerle más atención a la
educación de los niños, esmerarse en los superdotados, apoyarlos para que se
desarrollen. Esto vale más que millones de dólares de inversión extranjera.
Sin
embargo poco hacemos. Cierto que este
gobierno ha mandado a muchos a estudiar afuera, a prepararse mejor, pero además
tiene que lograr que vuelvan al país, pues si son buenos, tendrán ofertas muy
tentadoras para quedarse, y no volver a este país de tantas contradicciones, de
política tan sucia, de delincuencia rampante, de falta de energía, donde la
basura convive cotidianamente con nosotros, a este caos. A los que vuelvan, hay que crearles un buen
ambiente donde usen sus capacidades, para que no se vayan.
S. Domingo,