Sin Temor… Ni Favor…
Primera y Segunda Mano
Luis H. Arthur S.
El día de antier
fue un día de usar paraguas. Me recordó
el merengue aquel de “si las vacas volaran”.
Llovió excremento.
El
Senador Wilton Guerrero lo repartió parejo entre la
policía, la DNCD, las Fuerzas Armadas, la Consultoría Jurídica de la Presidencia,
la Procuraduría, la Justicia, Interior y Policía, el ex Fiscal de Baní, y como en el anuncio de pinto el pintor, les dio hasta
segunda mano.
Todo este escándalo del narco
tráfico, muertos, componendas, inacciones, engavetado de denuncias, protección,
cobro de peajes, etc. del Gobierno y sus Organismos con los mafiosos extranjeros
y nacionales, se destapa a una semana y media antes de la inauguración de la
nueva administración del Presidente Fernández, de su reelección comprada con mucho
dinero, que habrá que examinar con lupa.
Son días en que uno no puede creer lo que está oyendo, leyendo y mirando
y menos las respuestas de quienes no se les puede tocar porque apestan.
También son días en que vuelve la
esperanza al ver personas que se exponen de una manera que unos llamarían suicida,
con un valor que muchos envidiamos, y que algún funcionario trata de minimizar catalogándolas
como declaraciones de la oposición. Supongo que ese ilustre ciudadano debe de estar
desapareciendo el viejo expediente probatorio que ya de tiempo obraba en su
poder y en el de todos, sin hacer nada, sin decir esta boca es mía, lo cual es
fácil confundir con complicidad, pues de
las declaraciones del Senador Guerrero se intuye que en el mismo carro de la asociación
de malhechores de la policía de Baní están montados todos
los anteriormente señalados y hasta muchos legisladores.
Ah!, y es que ese señor Guerrero
sacó su casta, siendo Senador y Fundador del PLD. La esperanza florece. Aun hay valor y gente que sabe asumir su responsabilidad
en momentos estelares. Le increpa a sus
amigos, compañeros de partido y de Gobierno, que con su
acciones e inacciones están
destruyendo este país. Que ya en
Bani, como en San Cristóbal, Azua, Santo Domingo, Santiago, etc., se hace casi
imposible vivir y se subsiste temeroso, sin saber cuándo, en qué lugar, van a dejar
huérfana la heredad de los hijos, y todo por un Gobierno que habla bonito pero
no gobierna ni institucionaliza, por conveniencia, temor o incapacidad.
S. Domingo,