Sin Temor… Ni Favor…
Más Costos
Luis H. Arthur S.
En su discurso
del 17 de Julio y en el de juramentación el 16 de agosto 2008, el Presidente
nos muestra un país en dificultades por problemas importados, entre los que se
destacan el aumento del precio del petróleo, y su especulación en bolsa, la subida
y escasez de los alimentos por el mismo motivo y por su uso en la producción de
bio-combustibles, por un comercio exterior injusto,
la entrada de EE.UU. en recesión y posiblemente también de la Unión Europea.
Todo
esto es cierto, pero no es lo único. Eso
se veía venir y el problema fue que él, enfrascado en una reelección, sabiendo
que los Dominicanos olvidamos todo después de tres días, quiso mostrarnos esto
como un paraíso, donde todos los problemas domésticos estaban resueltos, habían
desaparecido como por arte de magia, los apagones ya no existían, la economía estaba
boyante, había dinero para todos y para todo.
Aceleró los programas de solidaridad, regaló apartamentos para que se
olvidaran de los muertos y las pérdidas de Olga y el criminal desagüe de la
Presa de Tavera, y el caravaneo y la compra de
tantos, chaqueteros o no, dejó a este país exhausto, quebrado, más emproblemado y empobrecido que antes. Fue imprudente, pero se alzó con la
reelección, a un costo, a un precio para nosotros que aun no se aclara bien y
que tendremos que pagar y llorar.
Subieron
los alimentos, los materiales de construcción van ganado medalla de oro en competencia
abierta hacia las nubes. A tantos se le
frustra el tener techo propio, los salarios no se aumentan y los apagones vuelven
por sus fueros, cada vez más largos y frecuentes.
El
país tuvo en el 2006 un superávit de $4,105 MM,
en el 2007 de $5,134 MM y motivado por el
desorden expuesto, donde en vez de blindar nuestra economía se hizo fiesta y se
expuso, en el 2008 tendremos un déficit estimado de $10,287
MM.
La irresponsabilidad,
el desgobierno, el ansia de poder, se llevará este año más que los superávit de
los 2 años anteriores.
¿Vale
la pena en la modificación de la Constitución que el Presidente y el PLD se quieran
recetar, y seguir permitiendo la reelección?
¿Podemos seguir aceptando que en un país sin instituciones, con tantos
muertos de hambre y analfabetos, el poco dinero se despilfarre en predestinados? ¡No a la reelección y al continuismo!
S. Domingo,