Sin Temor…  Ni Favor…

 

Genealogía I

 Luis H. Arthur S.

La Genealogía que es el estudio de los progenitores y ascendientes de cada persona, en biología llamada Filogenia, origen y desarrollo de los seres vivos, cada día se vuelve más rigurosa ante los nuevos descubrimientos del genoma que empezó con las leyes de Méndel sobre la herencia.

Hoy sabemos más de la cadena única de genes que heredamos de nuestros padres y estos de los suyos, y cada día ante nuevos descubrimientos nos es posible pronosticar y prever las tendencias a enfermedades y comportamientos de los hijos.

A la vez que esto es un arma cada vez más eficaz y conveniente, es también muy chismosa, pues descubre secretos familiares que antes pasaban desapercibidos totalmente o sólo eran rumor, sin posibilidad de verificación.

Se da el caso de que hijos de familia, con ambos apellidos, en realidad sólo son hijos de la madre y un padre desconocido ajeno al esposo o son hijos de crianza o adoptivos, que no llevan los genes de ninguno de los padres.  A veces hasta se declaraba una criatura como hija de los padre para cubrir el desliz de alguna hija.

La Mitocondria, que es exclusiva de la madre permite encontrar la cadena de ascendientes maternos de cualquier individuo, con lo que se ha podido decir mediante estudios estadísticos, aleatorios y universales que todos venimos de una sola mujer nacida en África que emigró, y sus descendientes cubrieron toda la tierra en muchos millones años, siendo hasta ahora la aseveración más socorrida del origen geográfico de la raza humana actual.

Las pruebas de paternidad y maternidad genéticas son cada día más comunes y más económicas y se comenta que hasta para otorgar visas familiares y ante tantos engaños de identidad de gentes desaprensivas, el Consulado de los EE.UU. las está requiriendo, y que penosamente se han presentado casos que han dejado a más de un esposo con la boca abierta y la incredulidad marcada en el rostro, cuando le dicen que él no es el padre de uno o varios de sus supuestos hijos.

Los que nos hemos ocupado de esta disciplina sabemos que muchos personas que llevan un apellido, en realidad fueron hijos adoptados, o bebés abandonados a la puerta de las iglesias, criados por familias que le proveyeron de apellido y bienestar.

S. Domingo, R. D. * luis@arthur.net * www.luis.arthur.net * www.luisharthur.blogspot.com * 4\I\2009