Sin Temor… Ni Favor…
Despacho de Combustible II
Luis H. Arthur S.
El problema
viene de lejos. La Refinería despacha
los combustibles fielmente, pues tiene su medidor compensado por temperatura,
esto es, los líquidos con el calor se expanden
y con el frio se contraen y el volumen no es igual a distintas temperaturas,
por lo cual hay que compensarlo a la estándar que creo es de 15.5º C. Así, si tengo que despachar 10,000 galones y
los tengo a 43º C, tengo que despachar digamos 10,500 galones para cuando se enfríe,
llegue a los 10,000 galones comprados.
Los
camiones así lo reciben, pero suceden al menos dos cosas: muchos son “ordeñados”
en el trayecto, generalmente en un galpón o patio especificado, donde le sacan
una cantidad de combustible que venden por la izquierda y cuando llega, digamos
a Bonao, con una pértiga o palo calibrado miden el nivel
y le dicen al bombero que llevan la carga completa de los 10,000 galones, que
ahora siguen calientes por 3 ó más horas de sol. El bombero extiende el pago y entonces le vacían,
pero no les permiten medir la entrega con medidores compensados, pues dicen que
están “arreglados”.
Cada
galón que le roban y el que se pierde al enfriarse en el tanque bajo tierra, le
cuesta al bombero casi $190, por lo que para compensar lo robado tiene que
vender sin beneficio unos 10 ó más galones.
Cuando
trabajaba, tenía un cliente que compraba unos 30,000 galones cada semana para
su autogeneración. Un día llegaron 3
camiones, abrieron el portal donde sólo cabían 2, lo cerraron, llamaron a los representantes
de la compañía que les suplía, una multinacional muy importante y
midieron. El tercero, al ver el
movimiento, dio reversa y desapareció. Tuvieron
que devolverle cerca de US$100,000 al prorratear las compras y los faltantes.
Los
dueños de los transportes o están involucrados con los choferes, o no le ponen
medida, pero ese es el pan nuestro de cada día.
Tienen gran ingenio para simular y robar sin violar los sellos, simulan
soldaduras y pueden desenroscar el tubo
entero, después de la válvula y sacar lo que quieran. En el fondo del tanque, donde está la boca
superior, lo ponen una depresión de varias pulgadas, de modo que cuando se mete
la pértiga, esta descansa más abajo del fondo y da la impresión que el combustible
está completo. Esto no lo pueden hacer sólo los choferes.
S. Domingo,