Sin Temor… Ni Favor…
Analizando I
Luis H. Arthur S.
La pregunta que
todos deberíamos hacernos, al terminar este cuatrienio de gobierno peledeísta es: ¿Estamos mejor, igual o peor que antes?
Este gobierno empezó con una popularidad
muy alta, ante el gobierno de Hipólito y sus compañeros del PRD, que fueron incapaces
e increíblemente agresivos de palabras y hechos, y la corrupción creció a límites
alarmantes.
Indudablemente que la confianza
depositada en el nuevo gobierno, quien tuvo la acertada decisión de nombrar en
el Banco Central a un técnico capaz y experimentado, aunque últimamente se ha
venido politizando, lograron lo que parecía imposible: revalorar el peso. Algo
cuestionable, pues luego que una economía adapta sus precios a una nueva
realidad, es imposible pensar que los comerciantes y empresarios bajen los precios, pues alegan que compraron caro.
Esa medida trajo un doble trauma. El primero cuando se devaluó la moneda y el segundo
cuando la revaluaron y los precios no bajaron.
Nunca había oído de ese tratamiento,
sino de quitarle ceros a la moneda para volver a la ilusión anterior, sin el segundo trauma, pues después del palo
dado, ni Dios lo quita.
El dólar bajó de unos 56 pesos a
unos 28 y hoy está a 34.80, una devaluación de 21%, lo cual es todo un logro.
Basado en este trauma cambiario que
disparó todo, todo el que pudo comenzó a dolarizarse y a sacar su dinero a lugar
seguro. Los comercios, ferreterías, bienes
raíces, etc., vendían en dólares. El Gobierno
produjo dos reformas tributarias, y con
el nombramiento de una persona capaz y tenaz, ha llevado las recaudaciones a
niveles sin precedentes, captando cantidades increíbles de dinero.
Todos esperábamos que los
funcionarios corruptos del gobierno anterior y de cualquier nivel fueran llevados
ante la justicia. Esperanza inútil. Pocos fueron acusados y eso para aparentar. Fueron descargados al igual que los funcionarios
del PLD que estaban acusados desde antes y el gobierno nombró en su gabinete en
altos cargos.
Hice al respecto muchos artículos
sobre esta “doctrina” que nombré de “pecados y perdones”, hoy por ti, mañana
por mí, y luce que no ando muy errado.
La justicia se permitió seguir con
su vieja práctica de con favor y temor, y esta mala práctica llega hasta hoy.
S. Domingo,