Sin Temor… Ni Favor…
Despacho Combustible I
Luis H. Arthur S.
Tengo un amigo a
quien le nombro “Mi Lamborghini”, que como todos
saben es un vehículo italiano de extremo lujo, calidad y costo igual que él.
Me
cuenta que fue con su chevrolet “tracker”
a la estación acostumbrada a poner combustible y que el medidor no subió lo
usual, y me escribe preguntándome si en las estaciones de expendio de
combustible roban a la hora del despacho.
Digenor, es
la encargada de verificar la fidelidad de los pesos y medidas del país, de certificar
y de sancionar a quien los altere. Se comenta que ahora está en manos de
una persona seria, pero sin presupuesto y luce que no puede controlar con la
frecuencia y amplitud que las circunstancias ameritan, en estos tiempos en que
robar es como un deporte. Los pobres roban cobre, hierro, cadenas,
bolsos, etc. Los ricos en medida, peso, calidad y tantas otras
formas. Lo malo es que aquí el público, como dice él, no es el
rey. Cuando encuentran un peso o un medidor “arreglado”, dicen el hecho
pero protegen al ladrón, no la sancionan públicamente con una semana de
cierre o definitivamente si es reincidente, ni le ponen un letrero, para que el
pueblo sepa que ahí roban, y tome previsiones. Quizás nadie que lo lea se
vuelva a parar en ese establecimiento, ni en ninguno de ese propietario.
Esa sería la peor sanción de su mal actuar, amén de la multa y sometimiento a
la justicia.
En
México la prensa nos informa que han llegado a la sofisticación de conectar a las
bombas un equipo electrónico operado desde dentro de la oficina del administrador.
Cuando lo encienden se roban un 10% ó 20%. Cuando lo apagan todo queda como
antes. Así cuando llega la inspección, el aparatito lo apagan, tan pronto
se dan la vuelta lo encienden. Para descubrirlos hay que ser más inteligentes
que ellos y sorprenderlos como si el inspector fuese un cliente.
No sé
si aquí ya llegó ese equipito, pero no lo dudo, pues en tecnología de fraude y
clonación estamos muy actualizados.
Le
decía a mi amigo que yo llevo una bitácora de todo vehículo, donde apunto
fecha, lugar, kilometraje total, kilometraje recorrido, galonaje
y costo total, y lo hago mientras el bombero me llena el tanque. Así compruebo
dónde mi vehículo rinde más y ahí le pongo combustible.
¡Estamos desamparados!
S. Domingo,